Diversidad que resiste

Artista: Pascal

“Mira un mariposo”, “quiero vivir”, “no quiero pelear más”. 

 

Esas fueron algunas de las frases que se pegaron en las afueras del Museo Casa de la Memoria. Su motivo: la Velatón Marica del 10 de septiembre convocada por No te lo calles, campaña por los derechos LGBTIQ+ en Medellín.

 

Desde el 17 de mayo y durante todo el mes de junio, No te lo calles recopiló historias de LGBTI-fobia a través de un formulario en redes sociales. Como resultado de la información recolectada se crearon diversas narrativas artísticas -”mariquitas” de papel, cómics, microcuentos, perfomance y show drag- que fueron exhibidas durante la velada para resignificar la violencia y reclamar los derechos de la diversidad sexual y de género en la sociedad. 

 

Las frases, que estaban pegadas de los muros, hacían parte de un cómic realizado por Pascal, artiste* local. Estaba compuesto por frases de odio junto a símbolos e ilustraciones: un Cristo con la mano en el corazón, una mariquita, una mariposa, unos zapatos sucios; una camisa y un pantalón manchados de sangre con la frase “tenía catorce años, fue la primera vez que temí por mi vida”. 

 

Alrededor, la velatón transcurrió entre intervenciones de Dalila Velvet, reconocida drag queen de la ciudad, para animar al público. También hubo perfomances y show king. La gente aplaudía y gritaba, hasta que llegó el momento de encender velas por aquellos que sufrieron algún tipo de violencia o en efecto fueron asesinados. Hubo silencio, abrazos, manos entrelazadas. Hasta que luego apareció Dalila para cerrar con su show. Estaba vestida con un traje blanco y tacones que la hacían parecer de dos metros de altura. Al mover sus brazos, una tela blanca se levantaba.

 

Con actos como este, las poblaciones diversas reclamaron su digno espacio en la vida pública. El derecho a amar y a ser amados por quien quieran, sin temer por sus vidas. El derecho, también, a expresarse a través de sus cuerpos sin ser juzgados por ello. Resignficar los actos de violencia para que frases como las del comic en las afueras del museo no duelan sino que sean motivo de orgullo. “Somos maricas”, gritó Dalila. “¿y qué?”.