En 2018 El Museo casa de la Memoria, a través de su proceso Lazo Social, desarrolló un trabajo en conjunto con distintas organizaciones de víctimas. Entre las múltiples actividades realizadas, se apoyó la conmemoración de las fechas emblemáticas para las víctimas del Conflicto Armado. En una de estas conmemoraciones, realizada el 31 de mayo, algunos integrantes de la Mesa Departamental sobre Desaparición Forzada participaron en la elaboración de un mural.

La memoria histórica de las víctimas del conflicto colombiano desaparecidas forzosamente, será objeto de conmemoración la última semana de mayo, en el marco de la semana de los detenidos – desaparecidos.
Artículo 14
Ley 1408 de 2010

Cuando se convirtió en diseñador e ilustrador, Gustavo Bernal se hizo llamar Garavato. Así se le conoce a este artista urbano que desde 2010 encontró que los muros de la ciudad también podrían ser su lienzo. En sus primeras obras representaba la libertad a través de las aves y la evolución la simbolizaba con simios. En tiempos más cercanos ha buscado plasmar figuras y rostros humanos. Pocos han visto el suyo, pues considera que lo verdaderamente relevante es lo que transmite con sus murales. Uno de los más recientes tiene cinco siluetas humanas bajo unos enormes ojos azules.

Tampoco se ven sus rostros
Estas siluetas rinden homenaje a los más de 60 mil desaparecidos de Colombia. El mural en su totalidad exalta la búsqueda que han emprendido sus seres cercanos. Se trata de un colorido muro que contrasta con los tonos grises de una de las paredes laterales del Museo Casa de la Memoria, que también es la casa de las víctimas.

Varias cosas ocurrieron antes de que este muro quedara con una mirada fija. La Mesa Departamental sobre Desaparición Forzada (MDDF) se preparaba para conmemorar el día del detenido desaparecido y el Museo Casa de la Memoria apoyaría este propósito. El homenaje, que contemplaba una siembra masiva de plantas, se complementaría con la elaboración de un mural que le recordaría a sus espectadores que la búsqueda de los desaparecidos jamás cesa.

Luz Helena Galeano, integrante de la Mesa, por la desaparición de su esposo Luis Javier Laverde, cuenta que las actividades conmemorativas de 2018 se pensaron para visibilizar a sus familiares desaparecidos. “Necesitábamos comunicarle al público que visita el Museo Casa de la Memoria que la MDDF existe y que por nuestros desaparecidos ni un minuto de silencio, sino toda una vida de lucha. El mural conjugaba muy bien con la siembra del jardín, pues estábamos dándoles un lugar, un espacio, una vida a nuestros familiares. Consideramos que el mural es un elemento que visibiliza, tiene permanencia, llega a la comunidad e impacta desde la imagen”. Explica.

Gustavo Bernal afirma que “Siempre quise hacer cosas sociales. Y por eso hoy en día, cuando el nombre Garavato suena un poco más, me alegra poder ayudar en esto, para demostrar que realmente el arte sirve para hacer protesta”. Por eso no vaciló en su decisión. En el instante en que recibió la invitación dijo que si lideraría la elaboración de un mural como homenaje a las víctimas de desaparición forzada.

Ilustrar esa mirada que busca

Antes de diseñar el muro, el artista tuvo algunas conversaciones con integrantes de la Mesa Departamental sobre Desaparición Forzada, quienes además de historias, le compartieron el significado de algunos símbolos importantes para ellos, que quedaron plasmados en la obra final. Según el artista, “al principio tenía una idea, no muy clara, porque ignoraba muchas cosas del tema. Pero luego unas señoras de la mesa me explicaron conceptos y simbolismos que ellos usan recordando a sus familiares. Empezamos a sacar que nunca han dejado de buscar y que nunca han perdido la esperanza de encontrarlos. Entonces decidimos hacer unos ojos, que significan eso, la búsqueda y la esperanza, y también esa parte de encontrar esa paz, esa búsqueda o saber algo de sus familiares”.

Tres elementos sobresalen en el mural: La mirada de una mujer, cinco siluetas negras que representan la desaparición forzada y unos rayos de luz que iluminan a quienes emprenden las búsquedas. “Estos son los elementos reivindicativos de nuestra búsqueda constante. Evidencian a una mujer que busca en los cinco elementos de la naturaleza: agua, tierra, fuego, aire. El quinto es el amor”, manifiesta.

El agua, representada en el color azul, está presente porque muchos desaparecidos fueron arrojados a ríos, lagos o represas; el verde simboliza la tierra, en donde se han instalado las llamadas fosas comunes; se cree que algunos cuerpos fueron quemados, y por eso el color naranja, asociado al fuego, está presente en el mural. El aire, que según los familiares se llevó la esencia y el olor de los desaparecidos más no sus sentimientos, se plasma con el color blanco, que es la base sobre la cual se realizó la ilustración. Un círculo fucsia busca transmitir el amor o el quinto elemento: “es el amor hacia nuestros familiares, el amor y la unidad de apoyo de las compañeras, la fortaleza y el amor que encontramos en las organizaciones, el abrazo solidario, el llanto, la risa, el recuerdo, la memoria”, complementa Luz Helena.

Un par de pliegos de cartulina color pastel contenía los moldes de unos enormes ojos. Ubicados superficialmente sobre una pared recientemente pintada de blanco, se esparció sobre ellos pintura negra en aerosol. Así empezó la historia de esta mirada, realizada con una técnica conocida como stencil, que consiste en pintar con un molde que permite serializar una imagen en diferentes lugares.

Además de resultar una técnica rápida, esta fue elegida por el artista porque “es un medio fácil de representar una idea gráfica, bien definida. No se demora tanto como pintar a mano”, y es coherente con la idea de contar historias que llevan un mensaje más allá de la estética. En este caso particular esta es “una valla artesanal con un significado consciente detrás de la ilustración”, complementa el artista.

Podría decirse además que la realización de este mural es un proyecto colaborativo, pues no solo quedaron plasmados algunos de los simbolismos que representan a los desaparecidos y a quienes les buscan, sino que algunos de los integrantes de la Mesa aportaron en el desarrollo del mural con trazos o pinceladas de aerosol. “Necesitábamos empoderarnos, sentir la pared, hacerlo nuestro”, afirma Luz Helena, quien además agrega que si bien el mural está en el Museo Casa de la Memoria, es un mural a través del cual la MDDF busca que la sociedad reconozca nuestra búsqueda constante”.

Mientras que los familiares de las víctimas aprovecharon el arte urbano para plasmar su voz con colores en el Museo Casa de la Memoria, para Garavato fue la posibilidad de conocer y entender una realidad que una parte de la sociedad colombiana desconoce, “tuve la oportunidad de conocer seres fuertes, con capacidad de sanar y buscar, no solo a alguien sino una paz. La obra que hice es un pequeño homenaje a esas historias”.