Homenaje a José Manuel Freidel

La familia del dramaturgo José Manuel Freidel, víctima de la violencia en los años 90, entregará al Museo Casa de la Memoria sus archivos para salvaguardarlos  y construir memoria con ellos.

El recibimiento de esta historia de la que nos convertiremos en vigías, será una excusa para rendir homenaje a uno de los personajes más significativos del teatro en nuestro país

Fecha : 23 de noviembre

6 p.m. Presentación obra Avatares
La Rueda Flotante / Dramaturgia: José Manuel Freidel/ Dirección: Juan Diego Zuluaga
 

7 p.m. Conversatorio “Medellín es teatro y memoria”

Invitados: Nora Quintero, Joe Broderick, Juan Diego Zuluaga, Adela Donadío 

Auditorio Museo Casa de la Memoria

ENTRADA LIBRE

Sobre José Manuel Freidel

En el panorama teatral de Colombia en la década de los setenta, aparece la voz de un joven autor que unido a un grupo de actores, empieza a recorrer un camino lleno de riesgo: montar obras escritas por él y asumir un trabajo creativo en contravía de lo que en esa época era el teatro político.

José Manuel Freidel empezó a escribir teatro desde la intuición y a dirigir y montar sus textos, para algunos excesivamente poéticos e intraducibles al lenguaje escénico, creyendo que tal aventura era posible. Alejado totalmente de cualquier fórmula teatral vigente, pero con una cultura literaria, histórica, pictórica y cinematográfica muy sólida. José Manuel logró escribir y montar más de 39 obras, en poco más de veinte años.

Cuando iba a montar “Las criadas” del autor francés Jean Genet, terminó reescribiendo una versión propia “Las Arpías”. Abordó la dirección de una obra de Eugene Ionesco y realizó una magistral adaptación del cuento “El Padre Casafús” de Tomás Carrasquilla. Esto quiere decir que a José Manuel Freidel lo movía un espíritu creador fuera de lo común, y que vivió escribiendo su teatro y dirigiéndolo.

En sus obras pueden reconocerse influencias de otros autores y sus textos están en diálogo con la dramaturgia universal, pero en cada una de sus creaciones hay un universo tan singular y único como una especie de renacer del teatro, un advenimiento en el que sorprenden las historias y las fuentes de inspiración, la fusión de lenguajes y géneros, la proliferación de recursos, los personajes, la voz del autor, el lirismo, el humor, el dolor, los referentes del entorno y las voces de su época.

El conocimiento para escribir no lo adquirió en ninguna academia, se lo fue dictando su relación íntima y sentida con la vida del país: la historia de la violencia de los cuarenta está plasmada en Amantina o la historia de un desamor; los episodios de la guerra de los mil días son el marco de una farsa trágica Los Infortunios de la Bella Otero y otras desdichas las operaciones de limpieza de prostitutas y homosexuales tiene un protagonista travestido, el personaje del monólogo ¡Ay, días Chiqui! y así en todas sus obras, se cuela un trozo de la vida del país.

Con un grupo de actores atraídos por sus osadas propuestas fundó en 1975 la Corporación Artística de Teatro y Títeres La Fanfarria, que más tarde terminaría llamándose la Ex-Fanfarria. Cada estreno del grupo era un acontecimiento en el sentido de la originalidad: situaciones dramáticas contundentes, transiciones de lo lírico a lo coloquial, a lo arcaico, despliegue de imágenes, escenografías creadas por el mismo Freidel, atmósferas evocadoras, engranajes de símbolos, metáforas y alusiones.

Obras como la de José Manuel Freidel, tienen un horizonte más amplio en el futuro que en su propio presente. Los que trabajamos a su lado como actores, actrices, asistentes, los que fuimos en vida sus amigos, sabemos que su obra es grande y compleja y nos unimos para releerla, para recrearla, para hacerla oír y resonar, para ofrendar a los espectadores una dramaturgia que tiene un hondo sentido para nuestro tiempo.