Testimonios

“Estar en la visita guiada me genera sentimientos encontrados, por una parte la tristeza y nostalgia de una época tan dura que vivimos llena de violencia y por otro lado la alegría de saber que hemos sobrevivido a todo ello”.
Amparo Ospina, Visitante

Mi querida y siempre adorada Medellín.

Tengo la fe de que algún día, el cual espero pueda ver, seas la ciudad tranquila y apacible que a lo mejor fuiste en otros tiempos. Por el momento, solo nos podemos llenar de esperanzas y confiar en la gente que hace parte de ti. Gente pujante que desea como yo poder estar tranquilo en cualquier esquina de tus esplendorosas montañas. Te amo mi bella ciudad.
Carta de visitante

La juventud de Teresita Ardila transcurrió entre los asuntos inherentes de las décadas de los 70, 80 y 90, y entre el intento constante por hacerle el quite a la violencia que azotó, no solo las calles de su barrio, sino a toda la ciudad de Medellín. De lo vivido por ella y sus vecinos en esa etapa le quedaron algunas esquirlas de dolor, que no se deshicieron con el tiempo.

A sus 67 años Teresita se atreve a revivir algunos de los momentos aciagos que marcaron su vida y la de otros habitantes de Medellín. Se desplaza hasta la UVA de La Alegría, ubicada en el barrio Santa Inés, para recorrer una exposición que trae al presente tres décadas de la historia de la ciudad representadas en collages compuestos por fotografías, titulares de prensa y textos breves. Estar allí le sirvió como una especie de catarsis pues, según afirma, no solo pudo conocer más sobre la historia de Medellín, sino que “logré sanar muchas de las cosas que me causan nostalgia y dolor al recordar esos tiempos pasados violentos. Todo esto sirve para reflexionar y aprender de los errores”, dice.

La historia de Teresita es similar a la de muchos habitantes de este valle y sus laderas, que a pesar de haber sobrevivido contienen en su memoria recuerdos o imaginarios de aquellos tiempos. Al igual que ella, otras 4302 personas interactuaron de distintas formas con los contenidos de la exposición que, entre mayo y noviembre de este año llegó a cinco Unidades de Vida Articulada (UVA). Muchas de estas personas tal vez no son conscientes de que es la primera vez que un museo llegó hasta su barrio con una versión a escala de una exposición, que paralelamente se exhibió en el Museo Casa de la Memoria.