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Violencias, resistencias y disputas por la dignidad Trans en Colombia

El 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Visibilidad Trans, una fecha que invita no solo a reconocer la existencia y las luchas de las personas trans, sino también a reflexionar sobre las múltiples formas de violencia que históricamente han enfrentado. En Colombia, estas violencias se han manifestado tanto en la vida cotidiana como en el marco del conflicto armado interno, donde las identidades de género disidentes han sido objeto de persecución, disciplinamiento social y eliminación simbólica y física.

Comprender estas violencias exige reconocer que la discriminación contra las personas trans no es un fenómeno aislado, sino una expresión de estructuras sociales que históricamente han impuesto modelos normativos de género y sexualidad. En contextos de guerra, estas estructuras se profundizan y se convierten en mecanismos de control territorial y moral (Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, 2022).

Violencias contra personas trans en el conflicto armado

Durante décadas, el conflicto armado colombiano reprodujo y exacerbó formas específicas de violencia contra personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas. Los actores armados – guerrillas, paramilitares y en algunos casos agentes estatales- ejercieron prácticas de control social orientadas a imponer un orden moral en los territorios bajo su dominio.

El informe Aniquilar la diferencia documenta que las violencias contra personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero se inscribieron en estrategias de “limpieza social” y disciplinamiento de los cuerpos considerados desviados de la heteronormatividad imperante (Centro Nacional de Memoria Histórica [CNMH], 2015). Estas prácticas incluyeron amenazas, desplazamiento forzado, tortura, violencia sexual, homicidios y desapariciones.

De acuerdo con registros oficiales, más de 6 mil personas que se reconocen como LGBTIQ+ han sido incluidas en el Registro Único de Víctimas del conflicto armado colombiano. Sin embargo, las instituciones reconocen que existe un amplio subregistro, debido al miedo a denunciar, la discriminación institucional y la ausencia histórica de categorías que permitan identificar adecuadamente las identidades de género diversas (Unidad para las Víctimas, 2023; Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, 2022). En particular, las personas trans han sido blanco de violencias que han buscado castigar su identidad y visibilidad. Según el CNMH, estas agresiones responden a proyectos de control

moral y territorial en los que los actores armados han pretendido “limpiar” los territorios de identidades consideradas indeseables o contrarias al orden social que buscan imponer (CNMH, 2015).

Las formas de violencia varían según la identidad de género y el contexto territorial. Investigaciones académicas y de memoria histórica han documentado casos de violencia sexual, desplazamiento forzado, asesinatos selectivos y humillaciones públicas dirigidas específicamente contra personas trans y otras identidades disidentes (Trujillo González & Moreno Delgadillo, 2024; Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, 2022).

Violencias estructurales más allá de la guerra

Aunque el conflicto armado intensificó estas violencias, la discriminación contra las personas trans en Colombia trasciende el escenario bélico. Se trata de un fenómeno estructural que se manifiesta en exclusión social, precariedad económica, barreras de acceso a la educación, la salud y el empleo, así como en altos niveles de violencia física y simbólica.

Diversos informes de organizaciones de derechos humanos han evidenciado que las mujeres trans se encuentran entre los grupos más expuestos a homicidios motivados por prejuicio. En América Latina, Colombia ha registrado en los últimos años una de las cifras más altas de asesinatos contra personas LGBTIQ+, con especial afectación a mujeres trans, lo que revela la persistencia de patrones de violencia transfóbica (Red Sin Violencia LGBTI, 2024; Caribe Afirmativo, 2023).

Según el informe Incontables: sin registro no hay memoria, en 2023 se documentaron 156 homicidios de personas LGBTIQ+ en Colombia, lo que equivale aproximadamente a un asesinato cada 55 horas. De estas víctimas, 46 correspondían a personas trans, principalmente mujeres trans, lo que evidencia la particular exposición de esta población a violencias letales motivadas por prejuicio (Caribe Afirmativo, 2024).

Estas agresiones se inscriben en lo que la literatura especializada denomina violencia estructural de género, es decir, un conjunto de prácticas sociales e institucionales que reproducen desigualdades y vulnerabilidades basadas en normas rígidas de género (Caribe Afirmativo, 2023).

Repertorios de resistencia y construcción de memoria

A pesar de estas violencias, las personas trans no han sido únicamente víctimas pasivas. Por el contrario, han desarrollado múltiples repertorios de resistencia y memoria que han contribuido a visibilizar sus experiencias y a disputar el lugar que ocupan en la historia del país.

El informe de la Comisión de la Verdad destaca que las memorias de las personas LGBTIQ+ han emergido a través de procesos colectivos de testimonio, organización comunitaria y activismo político, que buscan denunciar las violencias sufridas y exigir reconocimiento y reparación (Comisión de la Verdad, 2022). Entre estos repertorios de resistencia se encuentran las redes de apoyo comunitario, las organizaciones de defensa de derechos humanos, las intervenciones artísticas y culturales, y las iniciativas de memoria impulsadas por colectivos trans en distintas regiones del país (Caribe Afirmativo, 2023). Estas prácticas no solo buscan preservar las historias de vida de quienes han sido víctimas de la violencia, sino también transformar las narrativas sociales que históricamente han marginado a las identidades de género diversas.

La memoria, en este sentido, se convierte en una herramienta política. Nombrar las violencias, registrar los testimonios y construir archivos comunitarios son actos que desafían el silencio impuesto por la discriminación y la guerra.

El reconocimiento institucional de estas memorias

Reconocer las violencias ejercidas contra las personas trans en el marco del conflicto armado y en la vida social contemporánea no es únicamente un ejercicio historiográfico, se trata de un acto ético y político que busca dignificar a quienes han enfrentado múltiples formas de exclusión, persecución y silenciamiento. Durante décadas, estas experiencias permanecieron en los márgenes de las narrativas oficiales del conflicto armado colombiano, lo que contribuyó a profundizar su invisibilización social e institucional.

En este contexto, el Museo Casa de la Memoria asume el compromiso de contribuir a la visibilización de estas historias y a la construcción de una memoria pública que reconozca la pluralidad de experiencias que han marcado la vida del país. Las memorias de las personas trans no pueden ser comprendidas únicamente desde la victimización: en ellas también se expresan profundas trayectorias de resistencia, organización colectiva, defensa de la vida y lucha por el derecho a existir con dignidad.

Desde esta perspectiva, el reconocimiento y la circulación pública de estas memorias constituyen también una forma de reparación simbólica, en tanto permiten restituir la dignidad de quienes han sido históricamente estigmatizados, así como reconocer

el impacto diferencial que la violencia armada y las violencias estructurales han tenido sobre sus cuerpos y sus vidas. La memoria, en este sentido, no solo preserva el pasado, sino que también contribuye a transformar las condiciones sociales que hicieron posibles estas violencias.

El Museo Casa de la Memoria reconoce a las personas trans como sujetos de memoria y actores fundamentales en la construcción de paz, cuyas experiencias amplían la comprensión de las violencias que han atravesado la sociedad colombiana y cuestionan las narrativas tradicionales sobre la guerra. Sin la inclusión de estas historias, la memoria del conflicto armado colombiano permanecería necesariamente incompleta.

En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, este reconocimiento adquiere un sentido particular: nombrar las violencias, dignificar las resistencias y reconocer estas trayectorias de vida es también un compromiso con la garantía de no repetición. Las memorias trans hacen parte irrenunciable de la memoria colectiva del país y su reconocimiento constituye un paso indispensable para avanzar hacia una sociedad más justa, incluyente y respetuosa de la diversidad.

Referencias bibliográficas

Caribe Afirmativo. (2023). Informe sobre violencia contra personas LGBTI en Colombia. Caribe Afirmativo.

Caribe Afirmativo. (2024). Incontables: Sin registro no hay memoria. Informe sobre violencias contra personas LGBTIQ+ en Colombia. Caribe Afirmativo.

Centro Nacional de Memoria Histórica. (2015). Aniquilar la diferencia: Lesbianas, gais, bisexuales y transgeneristas en el marco del conflicto armado colombiano. CNMH.

Centro Nacional de Memoria Histórica. (2023). Para detener la guerra contra las personas trans hay que superar el odio y la discriminación en la sociedad. CNMH.

Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. (2022). Mi cuerpo dice la verdad: Experiencias de violencia y resistencia de personas LGBTIQ+ en el conflicto armado. CEV.

Trujillo González, G. F., & Moreno Delgadillo, M. P. (2024). Violencia sexual en contra de los miembros de la comunidad LGBTIQ+ ocurrida en el marco del conflicto armado colombiano (1980–2016). IusLab.

Unidad para las Víctimas. (2023). Violencia contra el cuerpo y la identidad: Personas trans víctimas del conflicto armado. Registro Único de Víctimas.

Red Sin Violencia LGBTI. (2024). Informe regional sobre violencia contra personas LGBTI en América Latina.

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