Agosto 17 de 2020
 

UNA LUZ QUE BRILLA.

No hay paz cuando la ausencia hace las noches eternas. No hay paz cuando el dolor ha peregrinado 

junto al alma ante una pérdida injusta e inexplicable. No hay paz cuando los esfuerzos propios no alcanzan.
 No hay paz ante la impotencia. Pero la soledad y la indiferencia tampoco entregan paz. 

La luz de la esperanza aún no se apaga, sigue viva, como el recuerdo de tu alma que nunca morirá
en nosotros y que nos da fuerza para seguir en la ardua búsqueda que no cesará hasta encontrarte.
Una huella que ni la violencia misma puede borrar, y que habita en el corazón como un duelo suspendido
y un abrazo en pausa.

Que este grito llegue hasta tu corazón como la más grande muestra de que no nos cansaremos de luchar
 por tu regreso y que nada podrá arrebatarnos la esperanza de poder encontrarte.
 
BUSCAR HASTA ENCONTRARLES
Laura Gonzalez Tangarife