Carta a un detenido desaparecido

Hermano,
No me conoces ni yo te conozco, pero te quiero, y te extraño. Colombia, ese apellido que compartimos, viene con miedo, dolor y angustia, y por esto, viene también con fuerza, amor y esperanza.
Porque te extraño, estás presente, y en esta presencia, no dejarás de ser. Creo que ese es el fin de esta carta. Te quería decir que no importa si estás en el monte o en una escombrera, si aún respiras o no, ese dolor y esa esperanza me hacen saber que nunca caerás en el olvido, y que somos muchos los hermanos que te recordamos, te lloramos y te anhelamos. No pierdas la esperanza (te lo digo a tí y a mí), porque tengo la certeza de que mientras siga saliendo el sol por el oeste en esta tierra de flores y lágrimas, seguirá la lucha contra tu ausencia, contra tu olvido.
Te espera,
                 Un colombiano.
PD: Procuraré hacer algo para que a aquellas personas que más les pesa tu ausencia, tampoco pierdan la esperanza.