Finaliza su recorrido por la ciudad

La juventud de Teresita Ardila transcurrió entre los asuntos inherentes de las décadas de los 70, 80 y 90, y entre el intento constante por hacerle el quite a la violencia que azotó, no solo las calles de su barrio, sino a toda la ciudad de Medellín. De lo vivido por ella y sus vecinos en esa etapa le quedaron algunas esquirlas de dolor, que no se deshicieron con el tiempo.

A sus 67 años Teresita se atreve a revivir algunos de los momentos aciagos que marcaron su vida y la de otros habitantes de Medellín. Se desplaza hasta la UVA de La Alegría, ubicada en el barrio Santa Inés, para recorrer una exposición que trae al presente tres décadas de la historia de la ciudad representadas en collages compuestos por fotografías, titulares de prensa y textos breves. Estar allí le sirvió como una especie de catarsis pues, según afirma, no solo pudo conocer más sobre la historia de Medellín, sino que “logré sanar muchas de las cosas que me causan nostalgia y dolor al recordar esos tiempos pasados violentos. Todo esto sirve para reflexionar y aprender de los errores”, dice.

La historia de Teresita es similar a la de muchos habitantes de este valle y sus laderas, que a pesar de haber sobrevivido contienen en su memoria recuerdos o imaginarios de aquellos tiempos. Al igual que ella, otras 4302 personas interactuaron de distintas formas con los contenidos de la exposición que, entre mayo y noviembre de este año llegó a cinco Unidades de Vida Articulada (UVA). Muchas de estas personas tal vez no son conscientes de que es la primera vez que un museo llegó hasta su barrio con una versión a escala de una exposición, que paralelamente se exhibió en el Museo Casa de la Memoria.

Así nació MEDELLÍN|ES Memoria Viva

Podría pensarse que dos entidades como la Fundación EPM y el Museo Casa de la Memoria, son bastante disímiles. Mientras que la primera es privada y surge con la idea de atender las necesidades sociales de las comunidades que habitan las áreas de influencia del grupo EPM, la segunda es pública y nació como una iniciativa del programa de atención a víctimas, con la idea de contribuir desde el ejercicio de la memoria a la superación del conflicto armado. A pesar de esta aparente diferencia, ambas cumplen parte de su misión de la mano de variedad de grupos poblaciones, que a veces resultan ser los mismos. Esta coincidencia fue crucial para que las entidades confluyeran en un momento de su historia y diseñaran un proyecto para llevar a los territorios donde la Fundación EPM tiene instaladas sus UVA, unos contenidos producidos por el Museo Casa de la Memoria, con el propósito de abrir la pregunta sobre la ciudad.

Este proyecto evolucionó a una exposición itinerante llamada MEDELLÍN|ES Memoria Viva, que llamó la atención del programa Alianzas para la Reconciliación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y ACDI/VOCA, quienes hicieron el aporte financiero. Según Silvana Torres, gerente de Fortalecimiento institucional de este programa en Colombia, lo que se busca al apoyar un proyecto de este tipo es “propiciar la generación de cambios, actitudes y comportamientos a favor de la reconciliación de los colombianos y sabemos que este proyecto busca resignificar el pasado violento de una ciudad que ha sido fuertemente golpeada por la violencia. Creemos que genera nuevas narrativas de reconstrucción de ese pasado, eliminar imaginarios a favor de ciertas violencias que a veces se legitiman, y por el contrario generar escenarios donde la ciudad se resignifique desde una perspectiva de dignificar a las víctimas”.

Para Claudia Elena Gómez, directora ejecutiva de la Fundación EPM, tomar esta alianza es “una oportunidad maravillosa para generar tejido y continuar construyendo un mundo mejor de la mano de nuestras comunidades”. Adriana Valderrama, quien estuvo al frente de la dirección del Museo Casa de la Memoria cuando germinó este proyecto, afirma que “la alianza surge de la necesidad de itinerar la exposición MEDELLÍN|ES 70, 80, 90, para poder hacer trabajos de construcción participativa de memorias a la vez que se busca propiciar espacios de reflexión que apunten a la no repetición de los hechos victimizantes”.

Memorias Vivas

“Estar en la visita guiada me genera sentimientos encontrados, por una parte la tristeza y nostalgia de una época tan dura que vivimos llena de violencia y por otro lado la alegría de saber que hemos sobrevivido a todo ello”.
Amparo Ospina, Visitante.

¿La ciudad más violenta del mundo?, ¿el cartel de Medellín?, ¿sicarios y narcos?, ¿limpieza social?, éstas son algunas de las preguntas que leen los visitantes al ingresar a la exposición en las UVA. A simple vista, pareciera ser que el enfoque son hechos pasados ubicados en tres décadas puntuales, pero si se mira con lupa es posible entender que se trata de una temporalidad que está íntimamente relacionada con las dinámicas actuales de la ciudad. “Son Memorias Vivas, porque están palpitantes, están en la cotidianidad”, explicó Adriana Valderrama cuando se le preguntó sobre qué es eso de Memorias Vivas. Al respecto, Ricardo Amaya, director ACDI/VOCA dijo que “la reconciliación no se puede dar si los colombianos no tenemos un conocimiento mejor de nuestro pasado, si no conocemos los hechos que explican lo que somos ahora como sociedad”.

Brindar herramientas para que las personas entiendan lo que ocurrió y está ocurriendo en la ciudad, con la consigna de aportar en las garantías de no repetición, es una de las razones de ser del Museo Casa de la Memoria, que extiende sus brazos más allá de sus muros, con la idea de impactar al mayor número de personas a través de la alianza con la Fundación EPM y las UVA que esta administra, pues “su ubicación estratégica nos permite llegar a un mayor número de comunidades, generando un mayor impacto. Son espacios claves y estratégicos para entregar este bello mensaje de reflexión”, afirmó Claudia Elena Gómez, directora de la Fundación EPM.

Precisamente, los beneficiarios de estas Memorias Vivas son, en buena medida, habitantes de la periferia de Medellín, que por razones de diverso tipo no tienen acceso a espacios de ciudad como el Museo Casa de la Memoria. De ahí la relevancia de esta alianza, tal y como lo señala Camila Flórez, habitante del barrio Picacho e integrante del colectivo Taller Arte. “Para nosotros estos es muy significativo, porque nos muestra de la memoria histórica y política de la ciudad. No se centraliza. No siempre es fácil llegar hasta el centro de la ciudad y sobre todo para las personas dela periferia. Me parece muy interesante que los niños y jóvenes conozcan mucho más de la historia, porque esto no se ve en las aulas de clase de los colegios. La historia sigue siendo algo externo y no algo que tenga que ver con nosotros”, concluye.

La exposición itinerante MEDELLIN|ES Memoria Viva inició el recorrido en la UVA de La Alegría, Comuna 3 Manrique, continuó hacia la UVA El Encanto en la Comuna 6 Doce de octubre y luego llegó hasta la UVA Mirador de San Cristóbal, en el corregimiento que lleva este nombre, después cruzó el valle y se instaló en la UVA Ilusión Verde ubicada en la Comuna 14, El Poblado. El recorrido finalizó en la UVA Nuevo Amanecer, Comuna 1.

Personas propias de estos y otros territorios de la ciudad interactuaron con la itinerancia, algunos como visitantes a pie, otros como integrantes de grupos que solicitaron visitas guiadas y algunos más como asistentes a los diferentes talleres programados. 77 personas escribieron cartas a la ciudad de Medellín, como la que se transcribe a continuación:

Sin importar cuál es la UVA donde MEDELLIN|ES Memoria Viva se exhibió, las personas que interactuaron con ella lograron interpretar las décadas de los 70, 80 y 90 de acuerdo a sus años y a su entorno; de acuerdo a sus intereses y experiencias. Todos, sin excepción, se fueron con un enorme SOBREVIVIMOS impreso en sus mentes, una palabra que propone algo como que resistirse a la guerra y sobrevivir a ella es posible, y que Medellín no puede sepultar ese fragmento de su historia, pues entender el pasado es fundamental para evitar que se repitan los días difíciles.

Sobre los Aliados

USAID
USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, creada por el presidente Jhon F. Kennedy en 1961, es la encargada de la cooperación internacional oficial de EEUU, para apoyar proyectos para el desarrollo social en diferentes países. En el caso de Colombia, USAID apoya proyectos que:

1. Promuevan la prosperidad económica a través de la economía lícita, especialmente en el sector agrícola.
2. Mejoren las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables, incluidos afrocolombianos e indígenas.
3. Promuevan el respeto por los derechos humanos y la justicia.
4. Enfrenten las amenazas naturales generadas por el cambio climático y proteger los ecosistemas y la biodiversidad existentes en Colombia.

ACDI/VOCA
Desde hace 15 años esta ONG norteamericana, que promueve iniciativas que generan oportunidades y elevan la calidad de vida de las comunidades, implementa en Colombia programas financiados por USAID. Actualmente se encuentra implementando el Programa Alianzas para la Reconciliación (PAR) que promoverá alianzas transformadoras orientadas hacia la generación de oportunidades económicas y sociales, en las que participen el sector privado, público y la sociedad civil, bajo un Enfoque Reconciliador (ER) que incluye el reconocimiento del pasado como instrumento movilizador, el cambio desde el ser (abordaje psicoemocional) y la inclusión de los diferentes segmentos poblacionales más vulnerables (LGBTI, afros, indígenas, género y discapacitados), con énfasis en la población joven.