Conferencia “Memoria y pueblos diferenciados, una apuesta por la construcción intercultural de Estado-Nación”

El sábado 4 de junio, Tania Helena Gómez Alarcón, abogada, antropóloga e investigadora territorial, nos compartió en esta conferencia sus reflexiones alrededor de los retos que implica plantear, desde los ejercicios de memoria histórica, el reconocimiento de Colombia como un Estado-Nación intercultural. Recogemos algunos de los puntos más importantes de su exposición:

Memoria y construcción de un Estado-Nación intercultural

La investigadora inició su conferencia reflexionando sobre cómo el proceso de consolidación del Estado en Colombia ha sido condicionado por la guerra permanente que ha vivido nuestro país. Una de las mayores consecuencias de este contexto es que ha determinado una presencia estatal diferenciada en el territorio nacional, pues los lugares periféricos que históricamente se han encontrado sitiados por múltiples actores armados, han sido señalados por el Estado como zonas de “difícil” control o “zonas rojas” en las cuales su intervención se garantiza, principalmente, por medio de la fuerza.

La estigmatización sobre estos lugares ha llevado a entender de maneras diferenciadas a los y las ciudadanas que habitan allí, cuando no son acusados como “sospechosos” por cohabitar su territorio con grupos armados ilegales, son olvidados y tratados como “no ciudadanos” de la nación. De manera particular, este trato ha afectado a las comunidades étnicas, ya que, además de la falta de reconocimiento de su plena condición de ciudadanía, en la mayoría de los casos, sus necesidades, prácticas y características identitarias como pueblos indígenas, afrodescendientes, Rrom o gitanos no son entendidas y escuchadas plenamente por los programas y políticas públicas, aun cuando la Constitución Política reconoce su pluralidad étnica y su soberanía.

De ahí que cobre tanta importancia reflexionar sobre el lugar de los procesos de paz no solo para dar solución al conflicto armado interno, sino también para generar una transformación cultural. Estos no solo han señalado la necesidad de poner en diálogo diferentes proyectos políticos sobre cómo debe ser el país, sino también diferentes visiones del mundo sobre cómo construir y consolidar el Estado-Nación en Colombia.

Lo anterior genera un llamado a destacar la potencia que tienen los procesos de reconstrucción de memoria histórica para nombrar no solo las afectaciones particulares de la guerra sobre las diversas comunidades que habitan el territorio nacional, sino también para reconocer en “la memoria” una herramienta que aporta a la construcción de un Estado-Nación intercultural.

 

Memoria histórica en clave étnica

Otro de los ejes claves de la conferencia fue el de destacar algunos de los elementos conceptuales que deben orientar la construcción de memoria con enfoque étnico. Primero, la expositora se centró en recordar los marcos normativos que rigen este enfoque en la reparación integral a víctimas y, por ende, en los ejercicios de memoria. Así, fue importante mencionar el Auto 092 de 2008 “Protección de los derechos fundamentales de las mujeres desplazadas” (dentro de ellas a las mujeres indígenas y afrodescendientes), el Auto 004 de 2009 “Protección de derechos fundamentales de personas e indígenas desplazados por el conflicto armado”, los Decretos Ley 4633, 4634, 4635 de 2011 que dictan las medidas de asistencia, atención, reparación integral y de restitución de tierras a las víctimas pertenecientes a comunidades étnicas, y el Decreto 4803 de 2011 que establece la estructura del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Después del contexto normativo, la investigadora retomó la reflexión sobre cómo contar la historia tiene efectos en la política y la identidad nacional, por ello, resulta clave que en los ejercicios de memoria se reconozcan las formas propias que las comunidades indígenas, afrodescendientes, Rrom o gitanas han creado para cuidar sus historias y legados, este es un criterio esencial para dar el protagonismo a pueblos que, históricamente, han sido vistos como sujetos gobernados y no como sujetos políticos.

Otros principios que se deben tener en cuenta en la construcción de memoria histórica con enfoque étnico son:

  • La búsqueda del fortalecimiento del tejido social de las comunidades a través de la interrelación de sus relatos originarios, biográficos, territoriales y políticos.
  • El reconocimiento de los aportes de los pueblos étnicos a la identidad nacional, los cuales han sido negados por prácticas de discriminación histórica.
  • El reconocimiento de las texturas políticas que tiene la construcción de memoria con relación a destacar las reivindicaciones y luchas de estos pueblos.
  • Partir de que los procesos de memoria deben apuntar hacia la auto representación de los pueblos.

 

El lugar de los museos

El final de la exposición de la investigadora fue una reflexión sobre la relación de los museos con el enfoque étnico. Lo primero es reconocer que estos son espacios que tradicionalmente han excluido, casi colonizado, los relatos de dichos pueblos y los han victimizado. Por ello, es necesario que los museos se piensen y proyecten como lugares donde sea posible la auto representación de las comunidades, que sean ellas quienes desde sus voces, formas y concepciones de mundo diseñen y decidan cómo contar sus historias.

Asimismo, el museo debe tener un vínculo territorial, es decir, no puede ser un único lugar en el centro de una ciudad, sino que tiene que estar allí mismo donde viven las comunidades. Ahora, para el caso de los museos que cuentan la memoria histórica del conflicto en Colombia, ella retoma la experiencia que tuvo al acompañar la concertación de dos exposiciones con organizaciones indígenas y con el Centro Nacional de Memoria Histórica, en las cuales los y las representantes de las comunidades propusieron pensar que estos deben ser espacios que permitan contar las violencias, pero que también sean espacios para la sanación de los dolores.

La conferencia finalizó con intervenciones del público que hicieron énfasis en señalar que la apuesta por la construcción del Estado-nación intercultural sigue siendo un reto.